Los domingos son un día en el que nos gusta perezear... después de toda una semana de trabajo y escuela el día avanza lentamente. En mi casa nos levantamos bastante temprano, aunque quisiéramos dormir hasta tarde no podemos, porque tienen hambre o ganas de despertar a toda la casa, así no se puede dormir.
Hoy domingo amanecimos temprano, como siempre... me levanté con ganas de hacer desayuno, pero el hambre apremió y quedamos desayunando corn flakes y huevos, la salida más sencilla. A veces las cosas más simples son las mejores.
Son apenas las 11 de la mañana y ya los niños han hecho muchas cosas: desayunaron, se bañaron, arreglaron sus camas, jugaron con sus patines y bicicleta, hicieron tareas y ahora están jugando con masilla. Parece increible cuanta energía tienen. Hoy haremos dibujos también, ya que participarán en un concurso de dibujo de salud dental y deben preparar sus entradas. Están muy emocionados por participar y por supuesto por ganar, aunque eso está reservado para unos pocos. También queremos visitar a sus primos. No sé si nos alcance el día para tantas actividades, aunque con ellos es mejor que sea así. Una sucesión de actividades cortas, que no les permitan aburrirse y ni ver tanta televisión es lo clave para mí un domingo. Así al anochecer están tan cansados que ya no pueden mantener los ojos abiertos... y la casa queda en calma, solo con las huellas y recuerdos de lo que hicimos todo el día.
¿Como pasas tú el domingo?
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